Ha quedado dañado el primero de los tres arcos de esta playa de la localidad de Ribadeo cuyas grutas y acantilados han sido labrados por los golpes de mar, las mareas y la erosión del viento. La famosa playa de As Catedrais de Lugo ha sufrido un importante desprendimiento de rocas que ha provocado el derrumbe de parte de uno de sus tres conocidos arcos de piedra, cuya singularidad convierte el arenal en uno de los mayores atractivos naturales y turísticos de Galicia.

El desprendimiento se produjo la pasada noche y, aunque no ha causado daños personales, sí ha sido de un tamaño considerable y los daños en la estructura sí son más que evidentes, alterando la imagen de esta playa que ha sido declarada Monumento Natural de Galicia y Lugar de Interés Comunitario (L.I.C) en la Red Natura 2000.

En concreto, ha quedado dañado el primero de los tres arcos de esta playa de la localidad de Ribadeo cuyas grutas y acantilados han sido labrados por los golpes de mar, las mareas y la erosión del viento durante miles de años.

La fragilidad de As Catedrais ya había quedado latente en marzo de 2018 a raíz de la trágica muerte de una joven turista de Valladolid de 25 años mientras paseaba por la playa de As Catedrais en Semana Santa. Ahora, no ha tenido tan trágicas consecuencias, pero sí ha llevado a las autoridades a revisar la zona.

Personal de la Dirección Xeral de Patrimonio Natural de la Xunta de Galicia se desplazó este lunes hasta la playa para elaborar un informe sobre lo ocurrido y los daños ocasionados. En función del resultado de ese informe, se determinará si es necesaria una intervención en el arenal.

Los desprendimientos son habituales en esta playa, si bien de mucho menor tamaño, con pequeñas piedras derribadas. Este lunes la superficie rocosa desprendida es de 6 metros de ancho y 10 de alto.

RIESGO DE DESPRENDIMIENTOS
Un informe entregado a la Xunta de Galicia en septiembre del año 2017 ya alertaba del “riesgo para el público” que visita la playa de As Catedrais, en Ribadeo (Lugo) por el “posible desprendimiento de materiales rocosos” e incluía, como recomendaciones para “reducir” ese peligro, que era necesario realizar una campaña informativa de los riesgos y un aumento de la cartelería y señalizaciones que advirtiesen del peligro de desprendimientos.

Todas esas medidas ya se adoptaron, la playa está señalizada y se advierte de la situación a todos los visitantes, que desde hace años, durante las épocas de mayor afluencia, deben realizar reserva previa para poder visitar este monumento natural de forma controlada y sin aglomeraciones. Este verano las restricciones han sido mayores, con más limitaciones de aforo.

El informe ya recogía que no se puede predecir “con exactitud” cuándo se producirán desprendimientos, aunque sí pueden estimarse los “períodos más susceptibles”, que son aquellos después de fuertes lluvias, cuando el agua de escorrentía se infiltra en las fisuras abiertas, “llegando incluso a poner en carga grandes planchas de roca con su eventual caída”.

Ese documento ya hablaba de la “azarosidad” de este tipo de caídas, indicando que “no se puede saber a ciencia cierta cuando se producirán ni tampoco se pueden evitar”

Fuente: elmundo.es

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